Has Estado Ahí Para Mí

Padrino, desde que tengo memoria has estado ahí para mí, has proporcionado abrazos, me has dado uno que otro mimo, y por supuesto, he recibido reprensión de tu mano.

No fue sino hasta hacerme más grande que he comprendido el papel tan fundamental que has jugado en mi vida, la forma en la que gracias a ti tengo tanta fortuna como persona.

Felicitaciones en tu día, porque has hecho una de las labores más honrosas para un hombre, y esa es convertirte en padrino y no solamente serlo de nombre o como una mera etiqueta, sino que lo has sido realmente, al cuidar, ayudar, formar y dar cariño.

Soy afortunado y lleno de bendiciones por ser el destinatario de tu cariño, y espero algún día poder también darte aunque sea un poco de todo el amor que me has mostrado en cada una de tus acciones.

¡Un sinfín de felicidades padrino!